El control de esfínteres: ¡Adiós al pañal! - Señales y procedimiento




El control de esfínteres es una rutina que el niño ha de ir adquiriendo progresivamente al alcanzar una determinada edad. Para ello el niño necesita un nivel de desarrollo físico, motor, cognitivo y afectivo. Como padres y profesores, hemos de trabajar conjuntamente e intentar siempre facilitarle y hacerle más llevadera esta situación, por lo que hemos de percatarnos de ciertas señales que nos pueden indicar que el niño ya está preparado para afrontar esta etapa. Estas señales son las siguientes (no necesariamente se han de dar todas):




  • El niño empieza a pedir ir al baño, o da señales de que quiere quitarse el pañal cuando está mojado.
  • Cuando va a hacer pipí o caca hace gestos o señales, se agacha, da muestras de que sabe lo que está a punto de ocurrir (aunque tenga pañal).
  • Dice a menudo palabras como «pipí» o «caca» para nombrar sus excrementos.
  • Muestra interés cuando nos ve ir al baño y nos imita.
  • Aguanta tres o cuatro horas sin hacer pipí (a veces le quitamos el pañal seco). Esto nos informa de que los músculos de su vejiga se están fortaleciendo.
  • Por otro lado el control de esfínteres suele comenzar tras un «salto» físico y emocional del niño. Suele tener ya bastante equilibrio e incluso es capaz de correr, entiende las órdenes sencillas y su vocabulario se ha ampliado.

Para llevar a cabo este proceso podemos basarnos en varios procedimientos (de los que os hablaré más adelante), pero he de señalar que no se trata de algo rápido, sino que es un período sensbile que hemos de desarrollar con paciencia y respetando al niño en todo instante. Para comenzar, os dejo unos pasos básicos para seguir y que resultarán muy eficientes a la hora de ponerlo en práctica:

  1. Lo primero que hemos de hacer es saber interpretar las señales que os he indicado anteriormente, las cuales nos ayudarán a saber si el niño está listo o no para dejar el pañal.
  2. Hemos de disponer del material necesario: orinal o asiento adaptado para el inodoro, que nos permitirán eliminar el miedo que suelen tener al baño grande.
  3. Crear una rutina: las rutinas son importantes en las edades tempranas, y en esta situación también lo son. Debemos explicarles en todo momento lo que vamos a hacer y es conveniente sentar al niño, durante los primeros 2-3 días, completamente vestido para que vaya adquiriendo el hábito al menos una vez al día. No hemos de forzar bajo ningún concepto esta situación, ya que ha de surgir de forma natural. Si notamos que el niño no quiere o se siente mal al iniciar esta acción, lo más recomendables es retirar el orinal por unos días y comenzar de nuevo pasadas unas semanas.
  4. Cuando consigamos que el niño se siente completamente vestido en el orinal durante unos días consecutivos, es el momento de realizarlo pero ahora sin el pañal y es conveniente que se le explique la situación cada vez que el niño se sienta en el inodoro.
  5. Hemos de motivar al niño a que sea independiente y asegurarnos de que puede desarrollar esta acción sin ningún impedimento (el inodoro u orinal está a su alcance, puede bajarse la ropa con facilidad...).
  6. Si en algún momento el niño no consigue controlar los efínteres, es conveniente aportarle un poco de humor a la situación y jamás reprocharle nada, ya que podríamos retroceder en todo lo adquirido y lo único que generaríamos sería miedo por parte del niño a volver a utilizar el orinal o inodoro.
  7. Celebrar todo lo conseguido.

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