Trabajamos el Arco Iris - caja sensorial con arroz de colores

Hace tiempo que vi la actividad que os voy a contar a continuación y que quería ponerla en práctica con los niños. La he llevado a cabo con niños de siete a once meses y ha sido todo un éxito. El principal objetivo de esta tarea es desarrollar el sentido del tacto mediante el descubrimiento de nuevas texturas.


Transversalmente, trabajaremos el Arco Iris y los colores que lo componen. Antes de comenzar la actividad, comenzamos manipulando y rasgando papel de seda de los siete colores que forman este elemento climatológico y, a continuación, empezamos a jugar con el arroz.



Previamente, habíamos pintado el arroz de una forma muy sencilla y haciendo a los alumnos partícipes de la actividad. Para ello, como aún son pequeños y la habilidad manual no está del todo desarrollada, pintamos nuestro arroz colocando, más o menos un cuarto de kilo en una bolsita zip y con un poco de pintura de dedos, por lo que a la par que jugaban con la bolsa, iban coloreando el arroz. Por lo tanto, utilicé siete bolsas, una para cada color del Arco Iris. Existe otra forma de teñir elementos como el arroz o la pasta, pero yo opté por la más rápida, sin necesidad de extraer el almidón a este cereal. El único consejo que os he de dar es que estéis pendientes de que el niño no se lleve los granitos de arroz a la boca, por lo demás... ya veréis cómo van a disfrutar.




Para saber más:

- ¿Cómo se forma el Arco Iris?


Un arco iris ocurre cuando las gotas de lluvia y los rayos del sol se atraviesan. La luz del sol está compuesta de todos los colores, los cuales mezclados producen iluminación. Cuando la luz del sol penetra las gotas de agua, se refleja en las superficies interiores. Mientras pasa a través de las gotas, la luz se separa en sus colores que la componen, lo que produce un efecto muy similar al de un prisma.

¡Espero que os haya gustado y que os animéis a hacerla! ¡Ya me contaréis los resultados!

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