Cuento - El bicho raro

El cuento que os traigo hoy es un gran recurso para trabajar los colores y también las emociones. Fue publicado en la revista Maestra de Infantil N.º 81  de Junio 2010, y su autora es Cleri Evans.

Al final de la entrada os adjunto un pdf con el texto del cuento y también con un dibujo del protagonista para colorear.



El bicho raro


Éste era un bicho raro, un bicho diferente, único, especial. Era un bicho que sabía muchas
cosas (y otras no). Pero las que sabía, ¡las sabía muy bien! Por ejemplo, sabía de qué color es la lluvia de los días calurosos… Y qué sonido tiene el sol de la tarde… Y qué sabor tienen los amigos en las vacaciones… Y dónde se esconden los elefantes en verano… Y muchas cosas más.

Pero lo que estaba tratando de averiguar era cómo hacer para que se fuera la tristeza, o para que desaparecieran las peleas, o para que se esfumara el miedo…
Y decidió que ese verano, iba a encontrar la solución.
Entonces, una mañana de sol, se puso su camiseta mágica y empezó a trabajar: tomó un poco del color rojo del amor y lo mezcló con el blanco de la amistad…

“¡Carapachumba, rumba, rumba!” Y apareció un color maravilloso que pudo desparramar por todos lados con su brocha gorda y hacer desaparecer la tristeza.

“Qué bien está esto”, pensó. “Voy a aprovechar el verano y a seguir descubriendo colores mágicos”.

Se puso otra vez su camiseta mágica y buscó sus chanclas maravillosas para que el hechizo fuera mejor, y dijo:

“¡Tarín, tarán, colores mezclarán!” Y por arte de magia, los pinceles comenzaron a juntar un poquito del color amarillo de compartir, una pizca de verde ilusión y mucho violeta de los sueños.

El bicho raro vio un color precioso, maravilloso, con el que pudo pintar el mundo y hacer que los hombres se dieran la mano, las mujeres un abrazo y los niños muchos besos de colores.

“Qué bien está esto”, pensó. “Voy a aprovechar el verano y a seguir descubriendo colores mágicos.”

Entonces se puso su delantal mágico, sus chanclas maravillosas y un sombrero hechicero para que el efecto fuera muy, muy duradero, y dijo:

“¡Pizca, pizquita, una manchita!… ¡pizca, pizcón, un salpicón!” Y con un soplete empezó a repartir pintura por todos los lugares donde había miedo. Y así, de pronto, los asustados, los miedosos y los temerosos empezaron a sonreír y a mirar con confianza a su alrededor.


Y el bicho raro estaba muy contento con su obra de ese verano. Y pensó: “Esto sí que es bueno; voy a seguir siendo un bicho raro porque, al final, las cosas que yo sé, las sé muy bien, y es bueno compartirlas con los demás. El próximo verano, voy a arreglar otras cosas.”





Descarga aquí el pdf con el texto del cuento y el dibujo del protagonista para colorear

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